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Cómo Gestionar El Fracaso Sin Hundirse

Claves para la gestión eficaz del fracaso

Mucha gente tiene un miedo razonable al fracaso. ¿Pero qué significa en realidad “fracasar”? El concepto inspira, en la mayoría de los casos, sentimientos y sensaciones incómodas. Parece natural evitarlo si tenemos la opción. Pero no siempre depende de nosotros. El propio proceso de aprendizaje conlleva que, en ocasiones, nos podamos relacionar con una cierta asiduidad con esta sensación, sobretodo si los “errores” forman parte de la rutina hasta que se aprende a desarrollar una determinada tarea correctamente. A veces es más lo que se deriva del fracaso que el propio hecho de fracasar.

En esta publicación te muestro algunas de las claves más potentes para gestionar el fracaso de forma eficaz. Esta perspectiva que te ofrezco te dará una visión positiva y te ayudará a tener una conciencia más objetiva sobre ello.

4 Claves Para La Gestión Eficaz Del Fracaso

Recuerda que no eres lo que consigues y tu valía no depende de tus logros

Si te han hecho creer que tu valor como persona depende de lo que consigues y no de lo que eres, sé consciente de que es algo totalmente equivocado. Es un esquema de pensamiento que está condicionando tu vida para que pongas toda tu energía en conseguir la aprobación, el reconocimiento y el amor de los demás a través de tus éxitos, de tu capacidad de generar y conseguir cosas. Y eso es algo que está muy implantado en la sociedad. Este enfoque te pone al límite emocional cuando el éxito se retrasa porque hay una sensación de inutilidad y de frustración profunda porque inconscientemente pones el valor sobre algo que es externo a ti y no en ti. Por eso, es interesante tener claro que tu valía personal es independiente de tus logros.

El fracaso es una nueva oportunidad de empezar con una nueva inteligencia

Gestionar el fracaso empieza por considerar que el error es una señal de seguir aprendiendo, de tener la motivación de superarse a uno mismo. Y eso es sanísimo. Por eso se dice que tu mejor maestro es tu último error. Porque es lo que te facilita tomar una conciencia de qué es lo que queda por mejorar, por estudiar, por integrar en ti.

Aprovecha el fracaso para aprender desde la humildad

Ésta es una visión sobre la gestión del fracaso totalmente empoderadora. ¿Y si solamente el cometer errores tuviese la finalidad de hacernos pequeños antes de ser grandes? Creo que este punto se pasa por alto cuando se tratan temas como la gestión del talento o del éxito. Quizá nos lo tiene que enseñar la gestión del fracaso. Uno llega a ser un grande de verdad cuando sabe cómo se vive de pequeño, en las primeras etapas. Nadie puede aspirar a ser grande si no ha vivido el empezar de primera mano. Si no, es una grandeza ficticia. La humildad actúa como gran maestro en estos casos.

El humor, la mejor vía para gestionar el fracaso eficazmente

Si nos tomamos cada error como un drama no avanzaremos a un ritmo saludable en la consecución de nuestros objetivos y daremos fuerza a la sensación de fracaso. En realidad, el fracaso es algo de lo que nos adueñamos cuando no llegamos a las expectativas que nos hemos generado (pero solamente por ahora, ahí está la clave). ¿Y si no nos lo tomásemos tan a la tremenda? ¿Qué tal si lo hacemos desde el humor? ¿Y si recuperásemos, además, la inocencia y mirásemos lo que todavía nos queda por aprender en lugar de centrarnos en nuestra frustración? Así mejor, ¿verdad?

como aprender de los errores

Algunas Reflexiones Clave Sobre El Fracaso

No te sientas culpable, inútil o peor persona por errar, por equivocarte, por fracasar. ¿Acaso has tenido una asignatura en el colegio en la que te han enseñado a relacionarte de una manera consciente, equilibrada y adecuada cuando esa sensación o esa situación aparece en tu vida? Yo creo que es algo que debería ser enseñado desde que somos pequeños porque es inevitable que en nuestra vida tengamos equivocaciones, que erremos en decisiones o que nos sintamos frustrados a base de intentar conseguir objetivos y no conseguirlos a la primera. Una buena gestión emocional resulta clave para no hundirse en esta relación.

El fracaso nos conduce también a la posibilidad de ser mejores, de tener la sana ambición de seguir aprendiendo, de cambiar y perfilar nuevas formas de enfocarnos hacia nuevos objetivos. Por eso, el fracaso no es un fallo irremediable o una situación en la que te tengas que castigar sino que actúa de barómetro para orientarte en qué puedes hacer a partir de ese momento para trascender nuestras limitaciones, nuestra inconsciencia, nuestras metodologías, nuestras visiones. Quizá con todo ello no sea suficiente (o no sea la forma óptima) de conseguir un nuevo objetivo. Por eso la clave no se halla en el fracaso en sí mismo sino en la actitud y en la gestión del fracaso a nivel emocional, a nivel personal, a nivel profundo.

En el desarrollo de mi actividad profesional de consecución de metas y logros personales y profesionales mediante Coaching es algo muy habitual encontrarse con la frustración de una meta que se retrasa, un resultado inesperado o la redefinición de alguna acción para conseguir el objetivo. La clave es aceptar el cambio como algo natural y tener una voluntad imperiosa de aprender de lo sucedido para moverse hacia el objetivo de una manera más eficaz y eficiente, dejando de darle fuerza a la sensación de fracaso a la que, curiosamente, nos fidelizamos muy rápidamente.

Por último, una sociedad que ensalza y premia a los que triunfan, a los que solo tienen éxito, a quienes no muestran sus miserias, a quienes logran tener más y mejor es una sociedad que no valora el esfuerzo, el sacrificio, la persistencia, el aprendizaje, la mejora continua, el estar ahí dándolo todo, la lucha. Sinceramente creo que da más valor al éxito que al fracaso cuando debería ser justamente al revés. Si triunfas a la primera no aprendes en el proceso, no mejoras competencias, no hay un espíritu de superación, que me parece fundamental a nivel particular. Por eso, tomar una actitud no derrotista, no culpabilizadora ni autofustigadora resulta necesario para llegar a una aceptación consciente de que el fracaso no existe en sí mismo sino como una información que retroalimenta tu capacidad de aprendizaje.

Fernando Ángel Coronado

 

Escrito por 

Lic. Dirección de Empresas. Coach Personal y Agente de Cambio. Especialista en Coaching Sistémico. Facilitador de Cambio De Creencias y Reprogramación Subconsciente ®. Formador de grupos de Desarrollo Personal y Transpersonal.

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